Tedjaliscia 1

Observando la ladera Sur de Tavolara desde una cierta distancia, se puede identificar fácilmente este punto de inmersión ya que está dominado, a más de 100 metros de altura, por un enorme y gigantesco peñasco, aparentemente el último fragmento de una porción de pared que, en épocas remotas, se ha desmoronado desapareciendo bajo el agua.

Amarrar el barco a la boya del parque y alzar la vista hacía este peñasco calizo, provoca siempre emoción pero además mucha aprensión a quien lo observa desde el nivel del mar porque sobre el fondo, a menudo se encuentran blanquísimos fragmentos de roca caliza que se desprenden de la pared en perenne evolución.

En las zonas mayormente iluminadas, sobre el sutil filtro de algas, pasean paguros de todo tipo, estrellas marinas de un vivaz color rojo. Pastan decenas de sargos, también de excepcionales dimensiones mientras, donde la luz es más escasa, las rocas están recubiertas de algas rojas, gorgonias y esponjas.

En la zona de precoralígeno, se observan fácilmente grandes bancos de corvinas, sargos, obladas enmarcados la siempre presentes castañuelas negras, doncellas, fredis, salpas. A poquísimos metros de profundidad, sobre la pradera de posidonia, muy poco distante del punto de ingreso, encontramos muchos meros de tamaños medios, que nadan tranquilamente, ya acostumbrados a la presencia de los buceadores.

Descendiendo a más profundidad, en las cavidades formadas por las rocas que se derrumban de la pared y que se han sobrepuesto unas con las otras, pero también allí donde términa la posidonia y empieza la arena, encontramos pequeñas langostas, morenas, un congrio de proporciones de veras considerables y con un poco de cautela, también algunos meros realmente grandes que hacen compañia a los dentones y serviolas.